Técnicas narrativas I: Muerte a las obviedades

Escribir obviedades es uno de los errores de novato más frecuentes. Cuando somos principiantes tememos en exceso que el lector no entienda lo que queremos decir, y de ese modo realizamos explicaciones innecesarias. El caso es que escribiendo obviedades nada se aclara, porque nada se añade.

A continuación expondré algunos fragmentos de libros publicados en que se detallan obviedades:

Cuando llegó a la granja por fin, el corazón estaba a punto de estallarle por el esfuerzo. Dejó la bicicleta tirada junto al cobertizo, sin preocuparse por guardarla, y corrió hacia la entrada.

Y es que si dejas la bicicleta tirada, es obvio que no te estás entregando en cuerpo y alma a  colocarla donde corresponde. Estas obviedades entorpecen la lectura y presuponen poco esmero en lo escrito.

Así pues, ¿cómo podríamos haber expresado la escena anterior? Ahí va mi propuesta:

Cuando llegó a la granja por fin, el corazón estaba a punto de estallarle por el esfuerzo. Arrojó la bicicleta a un lado y corrió hacia la entrada.

Solo con que eliminemos la información innecesaria todo queda mejor, y además, tratándose de una escena de acción, se gana en agilidad. Eliminar lo innecesario siempre agiliza la lectura.

Otro ejemplo:

Pero no era la primera vez que soñaba con aquella escena, y se preguntó, una vez más, si la habría visto en alguna película de ciencia-ficción. Si era así, no lo recordaba.

Si el personaje se pregunta si ha visto la escena con anterioridad, es evidente que no lo recuerda. Y ahí va la propuesta de corrección:

Pero no era la primera vez que soñaba con aquella escena, y se preguntó, una vez más, si la habría visto en alguna película de ciencia-ficción, aunque parecía improbable.

En este caso hemos usado la probabilidad en lugar de la certeza, pues al no haber una aseveración contundente, no hay sensación de obviedad o repetición. Esto no implica que todo se resuelva con el empleo de posibilidades; es solo una solución que he creído conveniente para este caso concreto. Cada frase requiere ciertos recursos para solucionar sus respectivos problemas.

Otra circunstancia que merece comentarse está en el hecho de que las obviedades suelen darse cuando se retratan sentimientos. Aquí va un ejemplo que he creado para el caso:

Su madre acababa de fallecer, y llevaba semanas llorando en las intimidades oportunas, en casa, en el lavabo de algún local, en los claros del bosque. Grandes lágrimas arrasaban sus mejillas lo mismo que su espíritu. Estaba muy triste.

Si su madre ha muerto y ya hemos dicho que llora, no hace falta que digamos que está muy triste, ya que resulta repetitivo. Bien mirado, toda obviedad es una redundancia, dado que si hay algo que es implícito en la narración, volverlo explícito (es decir, escribir la obviedad) no hace más que repetirlo.

De modo que no os obsesionéis con dejarlo todo claro si es obvio. El lector comparte el mismo mundo con nosotros, por lo que no necesita que le demos datos evidentes.

 

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4 comentarios en “Técnicas narrativas I: Muerte a las obviedades

  1. Gracias por tus consejos, me intereso especialmente el referente a diálogos, yo soy nuevo en este impulso de escribir, pero siento que se me facilita mucho, me gusta hacer conversar a mis personajes pero tengo gran falta de conocimiento técnico en como indicar cual de mis personajes habla, ya sea que se trate de dos o tres en una conversación. Cuando hablan utilizo un guión y una coma al final de la frase e indico: -,dijo el, -,dije yo., -,dijo pedro., -,dijo Juán. y me da la impresión de que repito cientos de veces esa indicación. Me pregunto si eso es natural o si debiera liberarlos y dejar que el lector se imagine quien hablo. Me ayuda cuando el personaje además de decir algo, hace algo, pero no siempre es el caso.Si tuvieses algún concejo me sería de gran utilidad. Muchas gracias.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Buenas Enrique! Lo primero que debo decirte es que no debe emplearse una coma después del guion para indicar que alguien “dijo”, “comentó”, etcétera. No hace falta la coma, te dejo aquí el enlace de la RAE para que puedas dominar el uso de los guiones y de los diálogos en su aspecto ortográfico: http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=kyRrDVgsOD6Xup8Dpt

      Respecto del tema de si hay que indicar constantemente quién habla, es muy interesante. Lo ideal es conseguir que los personajes estén tan bien definidos que el lector pueda identificar automáticamente quién habla, pero a veces los comentarios son neutrales y es imposible atribuírselos a uno u otro personaje. Por eso no pasa nada si tiene que aclararse, pero como bien dices, lo mejor es intentar señalar quién es el personaje por medio de algún recurso sutil, como alguna acción que solo él haga, un vocabulario específico, algún modo de hablar singular o algún tic.

      Muchas gracias por comentar y espero haber resuelto tus dudas. Cualquier sugerencia, crítica o duda será bienvenida. Hablamos! 😉

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