Técnicas narrativas X: Adverbios

Y vamos con los adverbios. Así como los adjetivos dan forma a los sustantivos, los adverbios se la dan a los verbos, adjetivos y otros adverbios, y matizan acciones, cambios, propiedades y estados. Vamos con ellos:

 

1/ Necesarios

 

Escribe solo los adverbios necesarios, dado que introducir abundancia de ellos ralentiza el ritmo de lectura y la sobrecarga. En lugar de bombardear la narración a base de adverbios, más vale aplicar verbos precisos, para ahorrarnos así esos adverbios de más:

Se dispuso rápidamente a saltar al vacío.

O bien podemos emplear un verbo más preciso:

Se apresuró en saltar al vacío.

En el segundo caso hemos introducido el concepto de rapidez en el mismo verbo, ya que así lo sugiere el verbo “apresurarse”. La lectura se ha vuelto más fluida y clara. 

En los casos en que los adverbios complementan a un adjetivo (“muy alto”) o a otro adverbio (“demasiado tarde”), puede aplicarse lo mismo.

 

2/ Sustituir adverbios acabados en “-mente” por otras formas adverbiales 

 

Los adverbios acabados en “-mente” (“rápidamente”, “lentamente”, etcétera) no son incorrectos, como es evidente, pero presentan varios problemas:

  1. Son palabras muy largas, y eso ralentiza el ritmo de la lectura.
  2. Hacen que se repita mucho el mismo sonido: “mente, mente, mente”. Además son siempre palabras esdrújulas o sobreesdrújulas (lo que aumenta la sensación de repetición).
  3. Es más elegante y meritorio esforzarse en aplicar otros recursos para la aplicación de adverbios.

Veamos un ejemplo:

Se acercó lentamente a su víctima, y cuando se ubicaba ya encima, saltó velozmente hacia ella y la asesinó cruelmente.

Aquí hemos escrito abundancia de esos adverbios de forma deliberada. Por lo general no se dan tan seguido, pero veamos otro posible modo de escribir la frase anterior:

Se acercó con sigilo hacia su víctima, y cuando se ubicaba ya encima, saltó hacia ella y la asesinó de modo brutal.

En el primer caso hemos sustituido el adverbio acabado en -mente por la forma adverbial “con + sustantivo”. Esta forma es más elegante y contribuye a evitar la repetición de sonidos de que hablábamos.

En el segundo adverbio, “velozmente”, lo hemos eliminado de plano. Muchas veces el contexto ya da a entender cómo se desarrolla una acción. Juguemos con el contexto.

En el tercer caso, hemos aplicado la forma “de modo + adjetivo”. Como puede apreciarse, la función adverbial se puede aplicar por medio de combinaciones léxicas que no se basen en adverbios. Como en el primer caso, es más elegante decir “de modo”, “de forma”, etcétera, que simplemente poner un adverbio como los de siempre: acabados en -mente.

Pero repito: eso no significa que el empleo de estos adverbios sea incorrecto y que  deban eliminarse de cualquier texto. Es más, muchas veces, al menos de acuerdo a mi experiencia, escribir un adverbio acabado en -mente coloca “broches de oro” a ciertas frases. Sin embargo, sí procuro que sea la última opción. Como siempre, lo aconsejable es tratar cada frase por sí misma, y no de acuerdo a reglas generales.

3/ Posición

La posición de los adverbios o de los complementos circunstanciales da lugar a diversas observaciones:

 

1) Adverbios o complementos circunstanciales juntos. 

 

Cogía los juguete con mucha gracia siempre.

“Con mucha gracia” y “siempre” cumplen funciones de complemento circunstancial, y si se escriben juntos pueden chirriar. Por lo general, es preferible separar estos complementos, a menos que no den problemas juntos:

Siempre cogía los juguetes con mucha gracia.

 

2) Adverbios (o complementos circunstanciales) huérfanos.

 

Llamo “adverbios (o CC) huérfanos” a aquellos cuya relación con el verbo al que complementan no es clara. Suelen ser situaciones vagas o ambiguas:

Tomaremos el conducto secreto y lucharemos con rapidez.

¿Qué hará con rapidez: tomar el conducto, luchar o ambas cosas? Si nos referimos al acto de tomar el conducto, lo mejor es colocar la forma adverbial justo después de la oración con el verbo “tomar”:

Tomaremos el conducto secreto con rapidez y lucharemos.

Si queremos que solo sea luchar, podemos valernos de una coma entre ambas oraciones, para reforzar la separación entre ambas:

-Tomaremos el conducto secreto, y lucharemos con rapidez.

(Quizás no es una frase estéticamente afortunada, pero para que se vea lo que quiero explicar).

Si queremos que sean ambas acciones las que se implican velocidad, podemos escribir algo como:

Tomaremos el conducto secreto y lucharemos, y habremos de llevarlo a cabo todo con la mayor rapidez.

 

3) Matices sutiles.

 

A veces la posición de un adverbio da lugar a significados distintos:

Pronto salió de casa y se subió a su motocicleta.

O bien:

Salió pronto de casa y se subió a su motocicleta.

En el primer caso se transmite mayor tensión. Parece una acción motivada por una urgencia interior. En cambio, en el segundo lo que se sugiere es que la persona sale de casa temprano.

4/ Diálogos y monólogos interiores

 

Cabe mencionar asimismo que los adverbios acabados en “-mente” no quedan mal en los diálogos o en los monólogos interiores, ya que solemos aplicarlos en la vida cotidiana. Pero de nuevo, aconsejamos no abusar de ellos.

 

***

 

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