Recursos para escritores VII: Qué he aprendido del fracaso

El fracaso es uno de los miedos más comunes y profundos de cualquier escritor novel. Toda esa ilusión puesta en el libro para que al final no lo lea nadie.

Bien, hoy quiero traer un cambio de perspectiva: el fracaso es una criatura a la que tú decides si das existencia o no. El fracaso solo existe cuando uno se toma los errores como barreras infranqueables y se rinde.

Pero se desvanece si uno se lo toma como un camino hacia el éxito.

Así las cosas, se podría decir que “he fracasado” con mi primera novela. Creí que sería un bestseller, pero ninguna agencia editorial la ha aceptado, si bien con el tiempo y gracias a amigos he podido ver los errores que incluía. Considero que uno siempre ha de escribir con la idea de que su obra va a ser un bestseller arrollador. Cada “fracaso” cierra más el lazo que ensayamos al éxito, hasta que llegue el momento en que triunfar sea lo único que puede suceder.

¿Soñador, idealista, romántico? Bueno, se puede hacer lo contrario y ser “realista”, que es el modo como los que se han rendido se refieren a ser derrotista. ¿Cuándo el derrotismo llevó al éxito?

Ahondemos en la cuestión.

 

1/ El miedo al error

 

Si le das alimento al miedo, este te paralizará. Si no, no será nada. ¿Por qué tememos tanto errar? Lo hacemos cada día. Probablemente nos equivocamos más de lo que acertamos, y sin embargo, de forma absurda, seguimos temiendo su posibilidad.

Hay que lanzarse a por todas. Si no lo intentas, ¿cómo vas a saber su resultado? Es otra absurdidad proyectar resultados al futuro antes de que estos se revelen.

Equivocarse no implica que tú seas mediocre, porque tú actúas, pero otra cosa son los resultados de tus actos. Mediocre es dejarse aplastar por el error y abandonar toda empresa, y al contrario, lo beneficioso es aprender de esos errores para mejorar más y más y más.

 

2/ La desilusión

 

Vale, has puesto toda tu ilusión en ese libro y al final no ha salido como esperabas. Has caído en un vacío existencial y crees que nunca podrás cumplir tu sueño, así que abandonas.

Bien, puedes dejarte llevar por la desilusión y entonces sí que no cumplirás nada. O puedes asumir que eres un ser falible, y que sobre todo eres un ser con una capacidad infinita de superar los obstáculos y seguir avanzando.

Tú decides. 

 

3/ Quedar como un fracasado ante los demás

 

Otra idea destructiva. Bien, ¿quieres dejarte aplastar por lo que otros piensen de ti? Perfecto. Sigue así y sí que serás un mediocre.

O puedes focalizarte en ti mismo, en tu camino y seguir mejorando. En la vida hay elecciones, y elegir no es más que apostar por un camino, ser en ese camino. No hay pasos intermedios entre plantearse una decisión y tomarla: simplemente hay un “clic” y de pronto estás en el camino escogido.

Mantente firme en el camino que has tomado. Asegúrate de estar a cada instante en esa senda, los miedos y las dudas no son nada. Despeja con señorío el camino hacia tu meta. Tú eres tu camino. Tienes el poder de cumplir tus propósitos. Eres poder de cumplimiento.

Tú eliges en qué parte del barco de tu existencia estás:

Puedes creerte un preso en los almacenes. Puedes dejar que la humedad del mar te cale en los huesos, estar atado con cadenas y lamentarte al cielo.

Un poquito mejor, puedes creerte uno de los marineros. Puedes dejar que otros capitaneen tu vida así como ciertas circunstancias, y creer que tú únicamente juegas una parte pequeña dentro del barco.

Todo eso son solo creencias, porque en realidad tú eres el capitán. Agarra el timón e impera sobre tu destino.

 

4/ Las emociones son trajes

 

Yo concibo las emociones como trajes que yo decido si ponerme o no. Todas ellas están disponibles para mí, pero yo decido con cuáles vestirme. Puedo vestirme con camisas de fuerza y dejar que las emociones se me lleven por delante, o vestir con la ropa que mejor me sienta.

Estamos por encima de las emociones, porque nosotros somos algo aparte. Solo son trajes temporales. Nosotros podemos dirigirlas por medio de nuestra perspectiva de las cosas. Aunque brotan de forma espontánea, cosa que creo que debemos aceptar sin más porque jamás lo podremos controlar, lo importante es qué hacemos con ellas una vez han surgido. Ni castrarlas ni guerrear contra ellas, sino aprender de ellas y luego dirigirlas de acuerdo a nuestra conveniencia y no al revés.

 

Tú eres el único responsable de los trajes que te pones.

 

***

 

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2 comentarios en “Recursos para escritores VII: Qué he aprendido del fracaso

  1. Esto llamo yo una entrada a medida. Parece que la hayas escrito para mi. Luca, tío, ¡eres un genio! Es increíble como cosas tan obvias y a menudo sin poder explicarlas, tu las explicas tan tan bien. Felicidades por esta magnifica entrada; otra vez más me has motivado para seguir adelante. Estás en lo cierto y no solo me pasa a mi, sino a muchos; que quieren expresarse y darlo todo, pero se encuentran con baches y muros que les impiden seguir.
    Eres mi mentor!

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