Reseña III: La naranja mecánica, de Anthony Burgess

1/ Ficha técnica

Título: La naranja mecánica.

Autor: Anthony Burgess.

Género: Distópico.

País y año de publicación:   Reino Unido, 1962.

Editorial, colección y edición: Unidad, 1999.

 

2/ Sinopsis

 

La naranja mecánica nos proyecta a un futuro distópico que poco se diferencia de nuestro presente, por lo que más que una advertencia parece una crítica directa a nuestra sociedad. Quizás la advertencia pase por el hecho de que el futuro sea idéntico al presente o incluso peor, sobre todo en cuanto a condiciones laborales, pobreza y demás. La narración se centra en Alex, un joven que comete todo tipo de crímenes como forma de rebelión cínica y en ciertos puntos amarga contra una sociedad que trata de aplastarlo en normas, convenciones y prohibiciones.

3/ Aspecto formal

 

Estructura: 

El comienzo de la novela es magistral. Enseguida se nos muestra el mundo de Alex y sus compañeros, así como su forma particular de hablar (uno de los puntos de gran originalidad de la obra), y poco después se nos da a conocer cuál es el tipo de vida que lleva, en absoluto ordinaria.

La narración se desarrolla con ritmo y además presenta gran variedad de situaciones. Se trata de un libro que engancha poderosamente, tanto por la amenidad de sus pasajes como por su profundidad.

En cuanto al final, el famoso último capítulo de la novela, que se decidió suprimir en la película de Kubrick (que en mi opinión no le hace justicia al libro), ha generado detractores y defensores a partes iguales. A mí me dejó pensativo durante varios días, lo que hace que lo considere un buen final a pesar de su extrañeza. En cierto sentido se trata de una conclusión que desentona un poco con el resto de la novela, pero le da un giro de última hora que redimensiona como un flechazo todo lo ocurrido, así que lo considero un final excelente.

 

Estilo: 

El estilo de La naranja mecánica es muy novedoso por varios motivos: en primer lugar, porque nos introduce directamente en la jerga particular de Alex y sus compañeros, que consiste en una derivación del ruso creada por Burgess. El hecho de que haya palabras que solo entiendes tú como lector y el propio Alex, junto con la cuestión de que este se dirija al lector recurrentemente, crea una relación muy íntima con el protagonista.

Burgess también era músico y quiso dotar a su estilo de musicalidad. Este es otro de los puntos fuertes de la novela. El autor crea dicha musicalidad a partir de la sucesión de ciertas palabras con bastante frecuencia, como si se tratara del estribillo de una canción, y de una sintaxis fluida y fresca.

La naranja mecánica es un ejemplo perfecto del cuidado tanto de la forma como del contenido. Burgess demuestra no solo esfuerzo por presentarnos una buena historia, sino también por el modo como nos la cuenta, de ahí que personalmente lo considere un imprescindible de la literatura.

 

4/ Contenido

 

Tema:

La obra trata de los efectos que una vida absurda tiene en un grupo de adolescentes, quienes expresarán su frustración principalmente a partir de la ultraviolencia, y cuyo líder es Alex. La naranja mecánica nos invita de forma tácita a que nos planteemos nuestra visión de la criminalidad en un mundo de por sí criminal. De algún modo viene a preguntarnos: ¿cuál es la fuente del crimen: la personalidad innata del criminal o una sociedad despótica, ciega, consumista? Si tuviéramos que establecer una preferencia, ¿nos quedaríamos con la ultraviolencia física de unos adolescentes, o acaso con aquello que aparentemente la causa: la ultraviolencia sutil de un sistema opresivo? Por todo ello la novela tiene un vívido fondo político. De hecho, aunque Alex no tenga nada que envidiarle a otros personajes en cuanto a perversidad, el modo como se nos presenta la sociedad en su conjunto y los método empleados para reinsertarlo hace que acabemos simpatizando profundamente con él.

 

Trama:

Se trata de una trama que cumple todos los requisitos: es coherente, clara, se desliza con ritmo excelente, es poco reiterativa y como digo, posee un fuerte poder de enganche. La combinación de intelectualidad y crimen, de grandeza y bajeza que atraviesa toda la novela, cuyo máximo exponente sea quizás el propio Alex, crea un contraste de un atractivo irresistible.

Como se decía, quizás el final rompe en exceso con el tono y las motivaciones de toda la novela, pero al menos es un colofón que da que pensar.

 

Personajes:

A pesar de que Alex no sea un santo, de algún modo logramos empatizar en profundidad con su historia, ya sea por su carisma, por su sinceridad, por su sentido ácido del humor, por ver reflejado en él algunos deseos de adolescencia, pero sobre todo, al menos en mi caso, por ser una víctima de un sistema que se caracteriza por su elegante crueldad. Bajo las insignias de la reinserción y de cierto usos de la tecnología y la ciencia, comprobamos con toda crudeza cómo el remedio es peor que la enfermedad. Nos hallamos ante una crítica incisiva al Estado, como si Burgess nos quisiera hacer ver que las instituciones solo se acuerdan de la ciudadanía para castigarla en caso de que se desvíe del camino mediocre que trata de imponer. Burgess nos presenta un paisaje desolado en el que la esperanza es solo una ilusión, y donde Alex, un joven ciertamente culto e inteligente, no ve más que la ultraviolencia como forma de escape, si bien lo hará de un modo inconsciente.

Alex es uno de los personajes más complejos y carismáticos que he leído. Es un personaje con facetas contradictorias, como es natural en los seres humanos, y eso le infiere gran realismo. Capaz de apreciar con una sensibilidad extraordinaria la música y ciertos detalles, no se corta a la hora de emplear métodos maquiavélicos y ejecutar acciones sin pizca de compasión.

En cuanto al resto de personajes, también están bien trabajados, aunque Alex no se caracteriza precisamente por crear relaciones armoniosas. Además, si bien es cierto que se trata de una novela claramente centrada en él, no por ello se cae en el estereotipo en los personajes secundarios.

 

5/ Conclusión

 

La naranja mecánica nos habla en conclusión de algo muy profundo del ser humano, de su necesidad imperiosa de rebelión contra la nada y la violencia sistémica. En el aspecto literario, la novela destaca de entre las demás por su fuerte sentido estético, por la belleza y singularidad de su prosa, los frutos de un escritor que rebosa madurez y atrevimiento artístico.

La naranja mecánica, el grito salvaje contra el vacío existencial, la tensión entre lo divino y lo bestial, la expresión desaforada de las fuerzas constructoras y destructoras.

 

 

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