Y mi quinta novela

Acabo de terminar el borrador de mi quinta novela ^^ (dos matices: la primera se quedó incompleta, y solo he dado a conocer al público la cuarta). A lo largo de mi vida he emprendido muchos proyectos de novelas y con este artículo me ha apetecido hacer un recuento y hacer un poco de historia de cada una de ellas. Vamos allá.

-La Séptima Edad.

Tras varios cambios de título, que empezó con “Leyendas de Ravass” y siguió con “El bien y el mal”, terminó llamándose La Séptima Edad. ¿Se notan las influencias de Tolkien? Pues sí, era una novela muy influenciada por El Señor de los Anillos. Yo contaba unos doce o trece años y estaba entusiasmado con el mundo tolkeniano y otras novelas de fantasía épica como El Elfo Oscuro y otras sagas que saldrían después, como Eragon y Memorias de Idhún. Cómo no, yo también quería empezar por la puerta grande y escribir una trilogía, así, a saco. Pero por aquel entonces era extremadamente inconstante (mucho más que ahora XD) y estuve unos ocho o nueve años con la novela, y ni siquiera la terminé, sino que solo acabé el primer tomo.

Iba a ser una novela de fantasía épica bastante típica, pero con los años yo iba cambiando de ideas y quité todos los reyes que aparecían en la novela, para dar paso a sociedades bastante próximas al anarquismo. Aún no conocía dicha ideología, pero ya tenía inquietudes sociales y quise idear un sistema social que contemplara que todos debían ser iguales y libres.

Otra novedad es que quise que mi novela presentara un sistema de magia inspirado en los videojuegos. Consideraba que en las novelas de fantasía había muy poca presencia de la magia, y no me gustaba que estuviera limitada por nada. Así que metía un montón de combates donde los personajes hacían un uso ilimitado de su magia y proyectaban cañonazos de energía, atrapaban a sus enemigos en trampas ilusorias o invocaban grandes criaturas para que les ayudasen.

El argumento era bastante simple: un grupo de guerreros que viajaba de ciudad en ciudad para completar misiones que les dieran reputación, mientras se gestaba una gran guerra (hola Tolkien). Muy típico, sí. Muy rolero, aunque tampoco conocía el mundo del rol aún. Con todo, las ciudades eran bastante singulares y las misiones también tenían su gracia, y el hecho de que las sociedades fueran igualitarias y no regidas por reyes y por la pobreza y la incultura medievales les daba un toque novedoso (al menos no conozco ninguna novela así).

Peeeero ya tenía dieciocho o diecinueve años y todo aquello me parecía muy infantil. Además conocí el anarquismo y me volví fanático de esa ideología: mi próxima novela debía tener esa ideología como tema central.

-Los Moradores de la Libertad.

Un título un poco forzado, lo reconozco XD. Creo que tuvo otros antes, pero no los recuerdo. También era una novela de fantasía épica, pero en este caso la trama giraba en torno a un poblado anarquista, que constituía una federación con otros dos pueblos, y donde convivían humanos y razas ficticias. Los cuatro amigos protagonistas debían abandonar el poblado por diversas cuestiones y en cada uno de los viajes se topaban con una civilización distinta que encarnaba uno de los principales aspectos de la sociedad capitalista: una sociedad representaba la democracia, otro el capitalismo y otras la religión. Con todas ellas se desencadenaba una forma de relacionarse distinta y había desenlaces diferentes, en algunos casos dramáticos. Tales encuentros justificaban debates de (no exagero) unas 60 páginas, más los que se daban en el mismo poblado. ¡Así normal que la novela tenga 170.000 palabras, o lo que es lo mismo, unas 500 páginas! (La más extensa que he escrito hasta el momento).

Mientras tanto, el protagonista principal decidía viajar a las montañas él solo para encontrarse a sí mismo. Vivía una serie de sucesos y aventuras y finalmente trascendía su trauma principal. Luego regresaba al poblado y todo terminaba (cómo no) con una gran revolución en una de las civilizaciones.

Pero era una novela muy filosófica. Había extensos debates muy filosóficos, debates políticos, económicos, antropológicos, etcétera, que podían llegar a aburrir, y la trama era un poco caótica, con eso de separar a los protagonistas y que uno de ellos se fuera a vivir aventuras él solo, porque de alguna manera los otros tres me quedaban colgados. Además había otras incoherencias y sucesos forzados a raíz de ello.

Por todo ello, después de 5 años (desde 2010 a 2015) la abandoné, lo cual fue muy doloroso. Con todo, a mí me fascinó escribirla y me lo pasé muy bien.

-El Brillo de la Oscuridad. 

Después de tropecientos cambios de título (tengo un problema con los títulos) se quedó este. No sé si es el mejor pero así se ha quedado.

Por aquella época tomé consciencia de la importancia de ser constante y la terminé en unos pocos meses (entre finales de 2015 y principios de 2016). Preparé una escaleta muy detallada, y esta es la única novela con la que he aplicado el método de mapa tan al extremo (es decir, casi sin dejar espacio a la improvisación). Si esto ya convertía la escritura en algo bastante aburrido, recuerdo ponerme una estricta disciplina e irme a la biblioteca a diario y escribir hasta alcanzar como mínimo las 1500 palabras diarias. Fue bastante duro, porque yo no soy constante en absoluto, pero no tenía trabajo y pensaba que esta novela sería un boom (jo, jo, jo).

Se trata de una novela de ciencia ficción oscura, como yo llamo a la fusión de ciencia ficción y terror. Realmente creo que es más bien terror futurista por la prevalencia del terror, o para ser más concretos y fliparme ya del todo, cyberterrorpunk (he avisado de la flipada). Es una novela ubicada en un futuro en el que la raza humana prácticamente se ha extinguido y todo lo que hay son monstruos. La comunidad ha creado a una chica transhumana por medio de tecnología genética superavanzada para que explore el mundo y encuentre una forma en la que la comunidad humana pueda extenderse.

Sin embargo, esta novela tiene varios errores graves. El primero es que le metí mucho terror y violencia de forma completamente innecesaria. Quería que ante todo impactara al lector, pero que lo hiciera independientemente de que yo creyera en todo eso. Craso error: nunca hay que escribir algo en lo que no se cree por complacer al lector.

El segundo error consiste en que se trata de una novela profundamente simbólica, pero es tan críptica que difícilmente se entrevé esta cualidad en los sucesos, las criaturas del mundo y en los mismos personajes. Todo es un cúmulo de alegorías y sus relaciones entre sí. Pero ahí aprendí que si uno quiere escribir una novela alegórica y espera que el lector lo entienda mínimamente, tiene que dar ciertas pistas. Y si no puede hacer como William Gibson y escribir Neuromante, y que encima sea su primera novela y se convierta en un bestseller que gane los tres grandes premios de la ciencia ficción (con un par o tres de cojones).

Envié la novela a algunas agencias literarias pero no hubo respuesta favorable. Ni siquiera la envié a las editoriales porque tenía la firme idea de que sin un agente no iba a publicar (ahora esa idea se ha diluido), y poco después desistí por los errores que he comentado arriba. Sentí que había fracasado completamente, que había escrito una mala novela después de tantos años escribiendo (pero con muy poca constancia), y me sentía muy inseguro en cuanto a mis capacidades como escritor. Fue bastante duro, pero realmente agradezco todo eso porque ya no temo “el fracaso”, y gracias a eso tomé conciencia de que debía escribir lo que me diese la gana y como me diese la gana.

Por cierto, quiero agradecer a mi amigo Toni Alfaro el que haya tenido la paciencia de leer el primer borrador de esta novela y que me haya aportado críticas constructivas.

[Actualización 1 (se incluye al final del artículo)].

La Palabra de la Lechuza

Se trata de una novela sobre cuatro amigos que tienen debates en un bar cultural, en el que suceden ciertos actos artísticos e intelectuales (¡mira, muy parecida a Los Moradores de la Libertad! Si es que el pasado siempre reaparece, y yo sin darme cuenta).

Es la primera que he dado a conocer al gran público, por medio de la autopublicación en Amazon. La escribí en tres meses, porque es una novela, como digo, eminentemente de diálogos, y en estos fluyo muy bien (así en plan hippie). Además, volví a mi esencia y me dejé llevar por la pura inspiración. Lo único que he planeado en esta novela ha sido el final; todo lo demás lo improvisé sobre la marcha. El disfrute que eso me ocasionó me terminó de convencer de que yo no era un autor de mapa.

En cuanto al contenido, la considero una novela muy original, pero como en el caso de Los Moradores de la Libertad, también muy filosófica. No considero en absoluto que una novela pueda ser “excesivamente” filosófica, en el sentido de que eso sea algo erróneo. Pero esa circunstancia sí reduce considerablemente el público potencial, por lo que creo que es una novela más bien para mí y para muy pocas personas que para un público más amplio.

Y en julio de este año empecé la novela que acabo de terminar, y que (de momento) finaliza la lista.

-Imagina el título ideal. 

Sí, ese es el título. Quería un título que reflejase la liberación creativa de la novela. Porque si algo es, eso es creativa. Pertenece a un género que he llamado realismo onírico, porque es una especie de realismo mágico en el que se incrementa al extremo el aspecto “mágico”.

Trata sobre Unai, un joven que tiene una vida normal y quiere empezar a tener una vida auténtica; paradójicamente, para ello el mundo de lo fantástico intervendrá cada vez más en su día a día. No quiero desvelar más. Pero aviso de que la novela no respeta ninguna norma. Y para escribirla he sido fiel a mi personalidad en todos los aspectos:

a) No he preparado nada, salvo unas pinceladas en cierto momento de la novela en que brotaron muchos caminos posibles, y todo lo demás lo he dejado a la pura inspiración. Eso ha permitido que me lo pasara realmente bien escribiéndola y que, como todas mis novelas sin planificación, me sorprendiera a mí mismo en cada sesión de escritura.

b) Tampoco me he impuesto rutinas estrictas, sino que escribía cuando me apetecía y lo dejaba para más adelante cuando así lo quería. No me preocupa procrastinar porque sé que como mucho estaré dos semanas haciéndolo y que luego volveré al libro con más ganas. Soy inconstante porque no soporto la rutina, necesito variedad y novedad en mi vida. Así que no pienso convertir lo que más amo en el mundo, escribir, en una rutina.

[Actualización 2].

c) Me he pasado por el forro todas las normas estilísticas y argumentales. Es una novela prácticamente sin estructura argumental, en el sentido de que sucede lo que tiene que suceder de forma salvaje y rápida, sin la urgencia de que se acople a la perfección con todo lo anterior y que haya un ritmo acompasado. No he querido someterme a nada, sino escribir de forma totalmente libre, y así seguiré haciéndolo a partir de ahora.

Y la he escrito en 5 mesecitos. Me siento muy orgulloso de esta novela, porque siento que he expresado mi esencia sin ningún tipo de restricción. Ahora toca la tarea de corregirla, aunque creo que intercalaré esa actividad con la escritura de la siguiente novela. Tengo tres proyectos en mente ¡pero no sé cuál emprender!

-(Futura sexta novela; sí, vivo más en el futuro que en el presente). 

He pensado en escribir las veinte o treinta primeras páginas de cada uno de los tres proyectos y decidirme por empezar aquel que consiga llamarme más la atención por ahora. Quizás escriba dos a la vez, pero lo veo bastante improbable porque creo que uno debe centrarse al máximo en una sola novela cada vez para comprenderla lo máximo posible. Escribir las tres a la vez sería una locura interesante.

PD: en el tiempo que llevo preparando este artículo he terminado por decidirme por uno de los proyectos. Al final no he hecho eso de escribir las 30 primeras páginas, sino simplemente entré en introspección profunda y me pregunté a mí mismo cuál me apetecía más escribir ahora.

PD2: Esto de corregir una novela a la vez que se está escribiendo otra es un caos. Pero no podía contenerme y la he tenido que empezar. Lo malo es que ahora no puedo corregir porque evidentemente escribir es mucho más tentador. Ya me veo corrigiendo las dos novelas de forma intercalada cuando termine el primer borrador de esta…

[Actualización 3].

***

Actualizaciones:

1. Curiosamente, hace un tiempo una editorial me hizo una propuesta para publicar esta novela. Sin embargo, era un proyecto de co-edición (tenía que pagar para publicar) y como digo, creo que la novela tiene errores. No voy a publicar algo que considero que puede mejorarse considerablemente.

2. ¡”No me preocupa procrastinar porque sé que solo estaré haciéndolo dos semanas”! ¿Qué barbaridad es esa? Ahora solo me permito procrastinar un día o dos.

3. Es una novela de fantasía contraheroica. Me está gustando bastante, pero es muy dura a nivel de acontecimientos, y por eso a veces me cuesta ponerme a escribirla. Por cierto, no he podido llevar a la vez lo de corregir la anterior novela y escribir esta. Cuando termine la presente, las corregiré de forma conjunta, o una después de la otra, pero en todo caso las dos estarán corregidas antes de ponerme con la siguiente novela.

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4 comentarios en “Y mi quinta novela

  1. En realidad tienes control de lo que llevas escrito, y ¿puedes terminar una novela en cinco meses sin muchos planes ni horarios? Ya me gustaría.

    Pero tu quinta novela no esta(ba) completa si el título ideal debe imaginarse… ¡Oh, no, es que ese es! (Ya en serio, me encanta)

    Si el resumen no atrae, lo hace el proceso. Tanto espacio para la creatividad, promete.

    Le gusta a 1 persona

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