Arroparte con tu propia historia

He llamado así al hecho de que uno, como escritor, “se envuelva” de la propia historia mientras escribe un cuento o una novela. ¿A qué me refiero exactamente?

Me refiero al hecho de estar implicado casi a tiempo completo con la novela, a pensar frecuentemente en ella, a ilusionarse con ella, a aumentarla día a día y saber que dedicarse a ella es la tarea predominante de entre todas las demás. Casi podría llamarlo un estado psicológico, una especie de embarazo mental en el que estás enfocado por completo en una de tus historias.

¿Cómo se consigue este estado y qué consecuencias tiene?

Con hábito puro y duro. Es lo que hace que te introduzcas profundamente en tu novela o relato. El hecho de que forme parte de tu día a día hace que estés más sumergido, que cuando te pongas a escribir en cada sesión ya estés “impregnado” de las esencias de los personajes, de cómo se va a desarrollar la historia según lo que esta pida.

Esta reflexión me ha venido a razón de que llevaba unos días bloqueado con mi actual novela, y con cada día que pasaba sin escribir sentía que me iba quedando cada vez más fuera de mi propia novela. Es como si la historia, ofendida, se resistiera a que volviera a adentrarme en sus entresijos más íntimos, los personajes se me hacían cada vez más extraños, y había una ausencia existencial en mi vida, un vacío que clamaba mi presencia nuevamente. Pero yo seguía bloqueado, y no sabía cómo entrar, porque evidentemente no podría acceder a mi novela con cualquier cosa, sino con un regalo de calidad para reconciliarme del todo.

No sé si he logrado transmitir mis sensaciones, pero creo que cualquier escritor que haya pasado mucho tiempo sin visitar alguna de sus novelas sabrá de qué hablo. Esto de perder el contacto con una historia es un gran problema, porque se rompe la continuidad que llevabas y volver a engancharse supone un esfuerzo y cierta sensación de inadecuación.

Por eso hay que conservar una relación estrecha con nuestras historias, y esto solo se consigue si las visitamos a diario.

¿Cómo evitar estas desconexiones?

a) Evitando la procrastinación.

b) Evitando bloqueos.

Ya sabéis, escribir una historia implica compromiso… y mucho roce 😉

 

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