Cómo evitar los bloqueos

Los dos enemigos del escritor son la procrastinación inútil (sí sí, es que hay otra que es útil aunque no lo parezca) y los dichosos bloqueos.

Un bloqueo es un amigo que la mayoría de nosotros conocemos: ese que se presenta cuando menos te lo esperas, y cuya visita nunca es bienvenida. De pronto, tras días seguidos escribiendo sin parar, nos encontramos en algún punto de la novela en el que no sabemos cómo continuar.

Vamos a hacer una radiografía de este acontecimiento tan odiado para no volver a verle la cara 🙂

Conócete a ti mismo como escritor: el bloqueo según el método que uses

Si eres un escritor de mapa seguramente será más difícil que sufras un bloqueo. Como ya has planificado la novela, los bloqueos acontecerán como mucho en la etapa de planificación, y en ese momento no resultan problemáticos porque es justamente un período de planteamiento.

El bloqueo se vuelve más probable cuando eres escritor de brújula, o por lo menos cuando tiendes a este método. Dado que improvisas sobre la marcha (normalmente con algunas pinceladas planificadas), es más fácil llegar a un punto muerto de la novela y no saber cómo continuar.

Aquí hay que hacer una distinción relevante: una cosa es bloquearse, es decir, no saber cómo continuar y sentir que va a ser difícil conseguirlo, y otra es tomarse un tiempo (unas horas, un día, dos) para dejar tiempo a que la inspiración actúe. Es decir, en el método de brújula, así como en la etapa de planificación del método de mapa, es normal que tomemos unas pausas para imaginar lo que vendrá. Esta circunstancia, como digo, no es un bloqueo, porque uno puede estar tranquilo en esos momentos imaginativos, y saber que tarde o temprano (mejor temprano que tarde, y yo aconsejo que sean unas horas) aparecerá el camino a seguir.

El bloqueo surge cuando tenemos esa sensación de que no tenemos ni idea de cómo seguir, y creemos además que va a ser particularmente difícil continuar, si no imposible (a esto se le llama pesimismo y es otro al que no hay que escuchar).

Tipología del bloqueo y cómo superarlo en cada caso

 

Un bloqueo puede venir tanto por falta de inspiración como por no saber cómo integrar algo que acabamos de escribir con todo lo anterior, o por cómo lo encajaremos con ideas sobre el futuro de la trama. Es decir, el bloqueo puede ser inspirativo (falta de inspiración) o estructural (no saber cómo integrar elementos a nivel de estructura argumental). Al menos estos son los tipos con que me he encontrado.

Si el bloqueo es inspirativo, entonces basta con que fuerces la imaginación. Aficiónate durante el tiempo necesario a tantos disparadores creativos (actividades que disparen tu inspiración, como escuchar música, tomarte un baño, lo que sea que te sirva) como puedas para que te surja una idea, y cuando la tengas ya habrás superado el bloqueo. A veces puede ser más difícil que otras, pero por lo general a mí no me dan este tipo de bloqueos. Si eres una persona más imaginativa, por lo general no tendrás problemas con estos bloqueos, y si los tienes podrás superarlos rápidamente.

Debes conocerte a ti mismo para saber si eres más propenso a este tipo de bloqueos, y en función de eso sería bueno que adoptaras un método más tendente al de mapeo o más bien al de brújula, ya que este último requiere que seas capaz de improvisar continuamente.

Si el bloqueo es estructural, es decir, si de pronto te has dado cuenta de una incoherencia importante que afecta a toda la novela o a gran parte de esta, entonces tendrás que ponerte a pensar cómo resolverla. Aquí no es tanto una cuestión de inspiración, sino de razonamiento, lo cual se convierte a veces en un auténtico quebradero de cabeza, sobre todo con tramas muy complejas, con sistemas de magia también complejos, etcétera.

Como puede apreciarse, no hay técnicas fantásticas para superar bloqueos: no queda otra que armarse de paciencia y optimismo, y ponerse a trabajar para salir de dichos atolladeros.

Ahora bien, ¿qué podemos tener en cuenta para evitar estos bloqueos de antemano?

Cómo evitar los bloqueos

Aquí sí tenemos más chicha para aportar.

Si eres un escritor de mapa:

a) Asegúrate de que todo encaja antes de escribir la novela. En cada escena que hayas escrito en la escaleta, plantéate preguntas como: “¿De dónde procede esta escena? ¿Qué relevancia tiene esta escena? ¿Qué implicaciones tendrá para el futuro? ¿Es coherente con lo anterior y con lo posterior?”.

En general, déjalo todo bien armado para que luego, mientras estés escribiendo, no te encuentres con una incoherencia que te obligue a replantearte algunos o muchos elementos, o incluso la novela entera. Tampoco es cuestión de obsesionarse, ya que en algún momento tendrás que abandonar la fase de la escaleta y ponerte a escribir.

Si eres escritor de brújula:

Aun en el caso de tramas muy complejas, enrevesadas, llenas de giros argumentales y demás, no suele ser difícil salir del paso con la improvisación. Si tenemos claro cómo son los personajes por lo general no nos perderemo en incoherencias, porque las tramas pueden ser muy versátiles, a menos que hayas planteado una situación con pocas posibilidades. Sin embargo, para evitar incoherencias, sí recomiendo:

a) No introduzcas personajes sin ton ni son. En el método de brújula todo es improvisado, pero hay que saber improvisar. Por más que creemos sobre la marcha, debemos tener en cuenta qué implicaciones tendrán nuestras aportaciones para el futuro de la trama. En ese sentido, no recomiendo introducir demasiados personajes, a menos que sean muy distintos entre sí y que preveas para ellos un papel relevante y singular. Porque bien puede ser que nos pongamos a meter personajes y personajes que luego duran solamente unas cuantas páginas, ya que más adelante no sabemos qué hacer con ellos. Está bien improvisar, pero hay que planificar un mínimo.

b) No dejes para más adelante la resolución de cuestiones que vayan a afectar a lo que ya llevas escrito. Si tienes pensado escribir algo importante que pueda afectar a lo que ya llevas escrito, entonces tenlo claro en cuanto antes. De lo contrario podrías llegar a un punto de la trama en que tienes que aportar un nuevo elemento, circunstancia, perspectiva, etcétera, que te obliga a reformar todo lo que llevas ya escrito.

Por ejemplo, si vas a escribir una novela sobre un mundo distópico, ten bastante claro cuál es el sistema político, económico, etcétera, porque a lo mejor tienes que definirlo con mayor profundidad más adelante, y al optar por cómo es ese sistema te das cuenta de que hay cosas que ya has escrito que no serían coherentes.

El siguiente punto afecta más a las novelas de fantasía y ciencia-ficción, donde el worldbuilding y los sistemas de magia, sistemas políticos inventados y demás tienen cierta complejidad. Bien:

c) No dejes “abiertas” cuestiones especialmente complejas. Si un elemento es muy complejo, mejor resuélvelo en cuanto antes (al menos en tu mente, luego puedes mostrarlo en la novela por partes). Voy a poner un ejemplo de lo que me ha pasado con mi actual novela: es de fantasía y tiene un sistema de magia bastante complejo. Había puntos esenciales de este que no tenía claros, pero me dije que ya los resolvería más adelante, cuando fuera oportuno. Y cuando llegué a ese punto, tuve que pasar casi dos semanas pensando cómo resolver esas cuestiones, y eso me impidió seguir escribiendo. Además me pasó lo el punto b) (genial, sí).

Y bien, hasta aquí el artículo de hoy. Espero que os haya servido, y os invito a comentar sobre vuestras experiencias con el bloqueo, cómo lo superasteis, etcétera 😉

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6 comentarios en “Cómo evitar los bloqueos

  1. Por lo general, una mezcla de ambas. A veces sólo una. Cambio de método entre una historia y otra, disfruto más la brújula, escribo más con el mapa.
    Cuando tengo preguntas difíciles (por lo general con la brújula) o incoherencias mayores (mapas no muy bien definidos), si me detengo a esperar encontrarles la solución, otra idea puede distraerme. Si sigo escribiendo, me queda la esperanza de que se resuelva luego (o que se enrede más, pero por mientras, sigo sin sentirme en un bloqueo).

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  2. Ante eso, yo te aconsejaría que no siguieras escribiendo si no has resuelto cuestiones muy importantes, porque podría pasarte como a mí y que eso solo sirviera para postergar el bloqueo. Si haces mapa, no empieces a escribir la historia hasta tenerlo bien cerrado, y si surgen dudas resuélvelas en cuanto antes. Y si escribes con brújula, es normal que vayan surgiendo dudas y la cosa se vaya enredando, y que sobre la marcha las resuelvas (improvisando); la cuestión es que no sean dudas sobre sucesos fundamentales o que vayan a afectar a todo lo que ya llevas escrito y tengas que reescribirlo.

    Esos son al menos mis consejos.

    ¡Un abrazo y perdona por la tardanza!

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  3. Mi cabeza es un mapa pero a la hora de escribir soy brújula. Tuve un “bloqueo” de unos meses…. te preguntaras: ¿cómo es posible? Pues no, no lo es. La verdad es que lo dejé de lado sin más y cuando me ponía me quedaba en blanco…
    Ahora por fin he retomado “la carera”, cuando tengo un bloqueo intento leer lo que ya he escrito anteriormente. Si no me sirve, subo más y así sucesivamente.
    Otros trucos que tengo: la naturaleza. Vivo a lado de la playa. No sirve para todo el mundo, porque no todos viven al lado de la playa, ni a la montaña. Lo importante es mirar algo que te guste o simplemente no hacer nada. Saco a pasear a los perros, les miro y me llega la inspiración. 🙂
    Saludos fiera!

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